Asesoramiento Pericial

Psiquiatría y Derecho, ciencias obligadas a entenderse

Las relaciones entre la Psiquiatría y el Derecho, clásicamente, han estado marcadas por la inestabilidad y el desencuentro, siguiendo ambas disciplinas caminos divergentes hasta hace relativamente poco tiempo.

Para el mundo del Derecho, la Psiquiatría representó hace décadas, la esperanza frustrada de resolver científicamente muchas cuestiones intrínsecas al concepto de persona y una oportunidad de desvelar motivos, intenciones o anomalias de las conductas humanas. La realidad fue bien distinta, la psiquiatría tuvo gran dificultad para generar un conocimiento consistente y homégeneo, generando movimientos de contrarreforma como la antipsiquiatría, que cuestionó pilares hasta la fecha incuestionables, transmitiendo la injusta sensación de falta de rigurosidad. Asimismo, no en infrecuentes ocasiones, el psiquiatra ignoró los requerimientos propios de los profesionales del derecho, al afirmar conceptos menos verificables como las pulsiones o el inconsciente, ganando así la fama de “vendedor de humo”.

Por otra parte y desacertadamente, la Psiquiatria ha concebido el Derecho como un mundo rígido, normativizado, poco comprensivo con las necesidades individuales y con graves dificultades para discernir los diferentes matices que los comportamientos humanos necesitan y que, con relativa frecuencia ha contribuido con legislaciones poco adecuadas, a intensificar los prejucios sociales contra pacientes y psiquiatras.

La realidad social actual, nos obliga a una necesaria comunicacion y encuentro. Será bueno acercarnos, Derecho y Psiquiatria, con un mayor conocimiento mutuo y con espíritu de colaboración, de forma que los límites del trabajo común sean razonables y regidos por el máximo rigor exigible a cada una de las disciplinas.

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