Asesoramiento Pericial

El informe pericial no es un informe clínico

Cuando una persona padece una alteración mental acude, bien al psicólogo o al médico especialista en psiquiatría para evaluación, diagnóstico y abordaje terapéutico. La relación médico-paciente que surge, en términos generales queda definida en base a la confianza, la ética, la deontología y la lex artis del profesional respetando la máxima autonomía del enfermo, naciendo un contrato de “arrendamiento de servicios”, siempre y cuando no concurran factores que limiten la capacidad del enfermo. De esta interacción médico-enfermo surge el derecho del paciente “a conocer”, estando legitimado a solicitar información escrita sobre su proceso de enfermedad, cuyo documento generado, previa firma del facultativo tratante, es lo que se conoce como INFORME CLÍNICO.

Por el contrario, el INFORME PERICIAL debe ser elaborado para dar respuestas a cuestiones planteadas en el proceso judicial dentro del ámbito específico de la psiquiatría. Por ello, es necesario que quede definido lo que se llama “el objeto de la pericia o misión pericial” y debe ceñirse escrupulosamente a lo que se pregunta.

Asimismo, el contenido del Informe Pericial debe traducir a terminología médico-legal, los conceptos clínicos para que puedan ser utilizados adecuadamente por el Tribunal, siendo necesaria la utilización de una terminología lo sufientemente comprensible para las personas profanas en la materia, pero articulada en base a diagnósticos y criterios clínicos aceptados en consenso por la Comunidad Científica Internacional (CIE-10 y DSM-IV-TR).

La estructura del Informe Pericial Psiquiátrico, en términos generales, contiene los siguientes apartados:

  1. Nombramiento y datos del perito psiquiatra firmante.
  2. Asunto objeto de la pericia.
  3. Metodología y criterios de referencia utilizados.
  4. Filiación del periciando.
  5. Parte expositiva.
  6. Parte reflexiva.
  7. Conclusiones.
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